Inspiración de Confessions of a Shopaholic

 

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El martes pasado me terminé Have No Shame (parte de mi lista de lectura de mayo que puedes ver aquí) y quedé con ganas de leer algo cálido, entretenido y femenino. No es que Have No Shame sea un libro terriblemente denso, pero sí trata de la esclavitud en Estados Unidos, tema que, junto al Holocausto, tocan en mí una fibra sensible.

Y de esta forma me encontré con Confessions of a Shopaholic, libro que tenía pendiente en mi Kindle después de haber leído (y llegado a llorar de la risa en una escena) Can You Keep a Secret? de la misma autora, Sophie Kinsella. No era una novedad absoluta, ya que había visto la película y la encontré muy exagerada, pero supuse que sería precisamente lo que necesitaba. No solo no me equivoqué, sino que resultó ser un MILLÓN de veces mejor que el filme.

¿Era obvio? No tanto, porque no estoy 100% de acuerdo con que el libro es siempre mejor que la película. Creo que incluso no se deberían comparar, porque un libro es una cosa y un filme es algo completamente diferente. Claro, ambos cuentan historias (por eso son mis dos amores), pero lo hacen de formas distintas, cada cual con tus ventajas y desventajas. La principal ventaja del libro es poder adentrarse en la intimidad de la persona, en sus pensamientos, creencias e ideas. En la película, la mayoría de las características de un personaje se representan a través de sus acciones y eso muchas veces deja con gusto a poco. Por ende, no hay que compararlas por igual, sino que ver una película como una adaptación. Hunger Games, Harry Potter y Divergent son buenas adaptaciones y bastante fieles al libro dentro de lo posible. PS. I Love You es una excelente adaptación, a pesar de diferenciarse bastante del libro. Confessions of a Shopaholic no es una buena adaptación. Hay que leerse el libro.

A pesar de que opté por este libro para entretenerme con algo liviano y rápido, la verdad es que, como siempre, también me encontré con temas que dan para discutir y profundizar. Comenzando por la adicción a las compras. Vivimos en un mundo de muchísimo estímulo, donde la publicidad nos salta por doquier y las liquidaciones parecen ser lo mejor que a uno le puede pasar en la vida. ¿Pero realmente necesitamos todas esas cosas? ¿Qué estamos intentando llenar?

Te dejo algunas inspiraciones e ideas que saqué del libro 🙂

un abrazo

Andrea

1- La incapacidad de darte cuenta de los problemas

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Me llamó muchísimo la atención una observación que hace la protagonista, Rebecca, de su madre: ” Mi mamá es terrible. Siempre está comprando cosas nuevas para la cocina y regala lo viejo a caridad. Nuevas teteras, nuevos tostadores… ya hemos tenido tres tarros de basura nuevos este año… O sea, qué pérdida de dinero”.

Ella está hasta el cuello de deudas, pero sigue comprando, porque son cosas que “necesita”. Sin embargo, es capaz de darse cuenta que su propia mamá está gastando en cosas innecesarias. Demasiado irónico, ¿no? Me hace pensar muchísimo en la idea de que vemos en otros las mismas cosas que nos molestan de nosotros mismos. Es decir, cuando critico a todo el mundo y suelo enfocarme en lo malo de una persona, es porque estoy reflejando lo que siento en mi interior, por mí mismo. No digo esto para repartir culpas ni menos hacerte sentir mal, pero sí para tomarlo como aprendizaje y prestar más atención a lo que pensamos de los demás. Puede que ser muy aclarador.

2- Los miedos son mucho más grandes en tu cabeza

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Rebecca se pasa todo el libro huyendo, inventando excusas, escondiendo las cartas del banco en buzones ajenos y cubriéndose los oídos a la hora de enfrentar sus problemas. Es entendible, ya que por supuesto que los temas de dinero dan miedo. Los problemas en general causan temor. Pero al final, cuando ella finalmente se atreve a hablar con el hombre del banco como una persona adulta y no huyendo detrás de una excusa ridícula (esto no sucede en la película y lo encuentro un grave error, porque el mensaje cambia radicalmente), se da cuenta que, a pesar de que su deuda es una montaña, puede ir paso a paso hasta llegar a la cima. Lo importante es dar ese primer paso. Cuando enfrentas tus miedos te das cuenta que en realidad no son tan horrorosos como pensabas.

3- La verdadera razón por la que compras

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Rebecca termina comprando un jarrón que no le gusta solo porque aparecía en la revista Elle Decoration. Me encanta esta escena del libro, porque siento que dice muchísimo. ¿Por qué compramos? Comprar una prenda, un accesorio o lo que sea, debería ser por necesidad (como alimentos y ropa básica para protegernos) o por un placer mesurado. Sé que en este caso nos referimos a una protagonista que es adicta a las compras y, como cualquier adicción, es difícil de controlar y solucionar por uno mismo.

Pero aún así, creo que el tema de comprar, comprar y comprar y querer cada vez más, más y más, se debe a que creemos que la felicidad siempre está afuera de nosotros y que tenemos que alcanzarla. Todos queremos lo mismo: ser felices y evitar el sufrimiento. Y nos han convencido que seremos felices con la relación perfecta, la casa, el auto, con vestirse a la moda y tener muchas cosas. Pero no es así.

4- La forma en que actúas suele ser resultado de tu entorno

f0f1357f34cb797e7be10eab296b99b2Es curioso cómo Rebecca no es shopaholic al azar, ya que, como mencioné antes, su mamá también compra muchísimo. En el libro también menciona que tiene colección de candelabros, animales de vidrio, dedales, cerámica…

5- Capuchino y muffin de chocolate

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Me encantó este detalle. Rebecca decía que una de las cosas que más gozaba era su capuchino y muffin de chocolate para comenzar el día. Suena delicioso y me encanta que sea un placer sencillo y real, no algo solamente acumulable.

Fotos: Pinterest.

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2 comentarios en “Inspiración de Confessions of a Shopaholic

  1. Vi la película hace tiempo y me gustó, pero si dices que el libro explica más cosas te creo y me dan muchas ganas de leerlo. Hay muchas cosas que hacemos según lo que vimos en nuestra casa cuando éramos niños y creo que el manejo de las finanzas es un tema fundamental ¿si viste que tus papás nunca ahorraron cómo te va a nacer genuinamente hacerlo?
    También me ha pasado que estoy vitrineando por internet cosas que en realidad no necesito y a veces me pregunto qué estoy tratando de suplir, qué me falta o por qué me siento insatisfecha. Y siempre encuentro una respuesta…

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    • Definitivamente el libro es más gracioso, real y profundo. Tal como dices, la idea es que comprar sea un placer, no un intento de llenar algo más. Encuentro genial que puedas hacer ese proceso interior!

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